UCR Buenos Aires

Balbín: “el radicalismo se reconstruye desde los comités y estando cerca de las necesidades de los bonaerenses”

La UCR de la provincia de Buenos Aires atraviesa una etapa de reorganización, a partir de una conducción que definió su trabajo estratégico en base a tres pilares: más institucionalidad, unidad partidaria y trabajo territorial permanente en los 135 municipios.

Emiliano Balbín, presidente del Comité Provincia de la UCR

Bajo la conducción del Comité Provincia, encabezado por Emiliano Balbín, el radicalismo puso en movimiento y en sintonía a toda su estructura: el Plenario, el Foro de Intendentes (que coordina 27 gestiones locales), el flamante Foro de Concejales, la Juventud Radical, la OTR y la Convención Provincial.

El objetivo es construir músculo propio en cada distrito, formar 135 precandidatos a intendente competitivos y llegar con un programa de gobierno concreto a una Provincia que está quebrada, que sufre el colapso de IOMA, el mal estado de las rutas, la ineficiencia hospitalaria y el avance de la inseguridad.

En esta entrevista, Balbín repasa las definiciones del partido: cómo se reconstruye desde las bases, qué lectura hace de la gestión de Axel Kicillof y del gobierno de Javier Milei, y cuál es el límite en materia de alianzas.

“La reconstrucción viene desde la base, desde los comités”

—¿Cuáles son los ejes sobre los que se estructura la gestión política del Comité Provincia?

—La certeza fundamental sobre la que trabajamos es que la reconstrucción de la Unión Cívica Radical no vendrá desde arriba hacia abajo ni llegará con soluciones mágicas redactadas en un despacho. No hay recetas para los comités que no salen a la calle a buscar a los vecinos. La reconstrucción del partido se hace desde las bases, en cada uno de los distritos y caminando el territorio.

El radicalismo logró algo clave: la unidad. A partir de allí, estamos dinamizando nuestras instituciones: el Plenario, el Foro de Intendentes, el Foro de Concejales, la Juventud Radical y la Convención Provincial. Contamos con un activo enorme en los 27 intendentes radicales, más de 300 concejales y casi 100 consejeros escolares, y en las 135 casas radicales o comités distribuidos en toda la Provincia. Si ponemos a funcionar esa estructura estamos en condiciones de volver a representar el orden administrativo, la austeridad personal, la vocación de servicio y las necesidades de la sociedad.

“La Provincia duele”: el diagnóstico frente a la gestión de Kicillof

—¿Cuál es la mirada de la conducción radical sobre el estado de la Provincia y la gestión del gobernador Kicillof?

—La Provincia duele. Tenemos un Gobernador que gestiona con un gabinete loteado entre su propia tropa, La Cámpora y el massismo. Kicillof habla de un “Estado Presente”, pero en la realidad el Estado provincial está ausente y no ha podido garantizar los pilares básicos de su existencia: seguridad, salud, educación e infraestructura vial. Desde el inicio de su gestión el Gobernador ha actuado pensando más en sus aspiraciones presidenciales que en gobernar para los 17 millones de bonaerenses.

El peronismo gobernó (y aún gobierna) la Provincia durante 36 de los 43 años de democracia, y los problemas estructurales como la pobreza en aumento, la falta de agua potable o cloacas, la inseguridad y la alta presión fiscal, siguen agravándose.

—La crisis de IOMA y del sistema sanitario provincial es un reclamo recurrente en los municipios. ¿Cómo analizan este panorama?

—La crisis de IOMA no es un problema administrativo ni un “conflicto nacional”: es una crisis de gestión provincial que vulnera el derecho a la salud de 2,5 millones de afiliados cautivos. IOMA administra una caja anual de $2,5 billones provenientes del descuento directo en el recibo de sueldo de empleados públicos, docentes, policías y jubilados provinciales. Sin embargo, esos aportes no vuelven a los afiliados, que deben afrontar hasta un 40% de copago de su bolsillo o sufren el corte de prestaciones en clínicas del interior.

A esto se suman deudas graves de la Provincia: entre $8.200 y $9.000 millones con el Hospital Garrahan por la atención de 44.000 niños afiliados, y más de $200 millones con municipios por atención hospitalaria municipal. En el interior, la falta de giros provinciales y los atrasos de PAMI ahogan financieramente las guardias municipales. Intentar justificar este colapso en disputas políticas con la Nación es tapar el sol con las manos, porque los recursos de IOMA son aportes propios de los trabajadores bonaerenses.

—¿Qué diagnóstico registran respecto de la infraestructura pública y las rutas provinciales?

—La inversión de capital en la Provincia tocó un piso histórico: apenas un 6,6% del presupuesto se destina a infraestructura, y llega a caer al 4,4% en tramos de ejecución. De los más de 10.000 kilómetros de rutas provinciales pavimentadas, más del 60% presenta un estado entre regular y malo.

Corredores productivos clave como la Ruta Provincial 51, la RP 65, la RP 85, la RP 50, la RP 68 y la Ruta del Cereal sufren pozos y falta de banquinas, lo que afecta la logística agropecuaria y contribuye a una siniestralidad vial que se cobra más de 1.200 vidas al año. Además, por cegueras ideológicas se pierden oportunidades históricas de desarrollo, como ocurrió al rechazar el RIGI y perder una inversión millonaria para el puerto de Bahía Blanca que se ejecutará en Río Negro.

“Milei no logró mejorar aún la economía de la calle”

—¿Cómo posiciona al radicalismo bonaerense frente al gobierno de Javier Milei?

—Javier Milei es un dirigente excéntrico que prometió motosierra y trajo motosierra. El Gobierno Nacional tuvo la virtud de evitar una hiperinflación y acomodar las variables macroeconómicas en una primera etapa. Sin embargo, hasta ahora, le faltó lograr que esos resultados macroeconómicos lleguen a los bolsillos de la gente.

Nos encontramos en una transición económica donde los éxitos macroeconómicos aún no se traducen en alivio para la calle. La clase media, los trabajadores y los productores están sosteniendo el costo del ajuste con un esfuerzo enorme, y exigen que los resultados empiecen a verse y que el sacrificio sea más equilibrado.

Alianzas 2027

—¿Cuál es la política de alianzas que plantea la conducción del partido?

—Discutir candidaturas o el escenario 2027 en este momento es prematuro: la agenda y los tiempos los va a fijar el propio radicalismo, sin dejarse marcar el ritmo por otros partidos ni por los medios.

Nuestra definición política es categórica: el límite es el kirchnerismo, lugar donde el radicalismo nunca estará. Apoyar a Kicillof significaría hacernos oficialistas de una gestión que criticamos desde el primer día. Cualquier decisión sobre frentes o alianzas será resuelta de manera autónoma por nuestra Convención Provincial y la Convención Nacional.

El radicalismo ha participado en frentes electorales en 12 de las últimas 15 elecciones provinciales. Pero para sentarse a construir acuerdos con otras fuerzas desde una posición de verdadero protagonismo, primero debemos consolidar nuestro propio músculo político, contar con un programa de gobierno concreto y presentar precandidatos sólidos en los 135 municipios.

—¿En qué consiste el concepto de que “la solución es radical”?

—En que el radicalismo conoce la Provincia. Contamos con recursos humanos formados en las universidades, la experiencia práctica de funcionarios y exfuncionarios municipales, y el testimonio de gobernaciones provinciales radicales que demuestran que sabemos cómo gestionar.

Además, el partido dispone de referentes de gestión y de construcción nacional: dirigentes jóvenes como Leonel Chiarella, en Venado Tuerto que hoy le toca conducir los destinos del Comité Nacional; Maximiliano Pullaro, que gobierna Santa Fe con firmeza frente al narcotráfico y la inseguridad; el resto de los gobernadores que lo vienen haciendo de manera exitosa; y en la Provincia los 27 intendentes que tenemos en gestión y son un ejemplo; además del rol estratégico de Maximiliano Abad en el Senado Nacional, que asegura la capacidad de influencia del partido en la mesa de decisiones.

Las elecciones municipales no se ganan debatiendo la política internacional del gobierno nacional de turno; se ganan abordando lo cotidiano: el estado de los caminos, la higiene urbana, la seguridad y los turnos en los hospitales. Nuestro objetivo es llegar a cada municipio con propuestas viables y líderes preparados.

“Siempre Cerca”: el mandato para la militancia

—¿Cuál es la consigna central para la militancia bonaerense?

—El mandato para los radicales es estar “siempre cerca” de los vecinos que padecen la falta de respuestas en materia de salud, infraestructura y seguridad. Estar siempre cerca es el compromiso para devolverle la esperanza a los 17 millones de bonaerenses y construir la alternativa de gobierno que la Provincia necesita.

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